Vamos a ser sinceros: cuando alguien dice :
“me voy a poner ortodoncia”,
lo que muchos piensan es
“¿y ahora qué?”. ¿Duele? ¿Cuánto dura? ¿Cuándo se empiezan a notar resultados? ¿Y qué narices son los diastemas?
Si estás leyendo esto, probablemente te lo estás planteando o ya diste el primer paso. Sea como sea, aquí no vamos a soltarte un tostón técnico ni una lista interminable de fases en plan Wikipedia. Vamos a contarte, paso a paso y sin anestesia, cómo es un tratamiento de ortodoncia. De verdad.
Porque sí, una sonrisa alineada queda genial en las fotos, pero también es una inversión en salud. Masticas mejor, hablas mejor, sonríes sin pensar si se nota ese colmillo travieso… y, de paso, te sube la autoestima.
Y eso en Rodium nos importa. Mucho.
Primero: ¿Cuánto dura todo esto?
Depende. Lo sé, qué típico. Pero es que es la verdad. Hay tratamientos que en 6-10 meses están listos y otros que, si hay mordidas rebeldes o apiñamientos que parecen un Tetris, se pueden alargar hasta los 18-24 meses.
El tipo de ortodoncia que elijas influye (brackets fijos o alineadores como Invisalign), pero también tu constancia. Si te tocan alineadores y te los quitas más de la cuenta… Houston, tenemos un problema. Pero si cumples, los resultados llegan. Y se notan.
Vamos al lío: las 6 fases del tratamiento con brackets (sin dramas)
1. Fase de estudio — O como llamamos aquí, “conociéndonos bien”
Antes de mover un solo diente, tenemos que saber con quién estamos tratando (y no hablamos solo de ti, sino también de tu mordida).
Te hacemos radiografías, escaneos, fotos… Nada de eso duele, por cierto. Luego, la Doctora Amanda se sienta contigo, lo analiza todo y os ponéis de acuerdo en el mejor plan para ti.
Nada de “esto es lo que hay y punto”. Aquí todo se explica. Y todo se personaliza.
2. Alineación — El momento de poner orden
Tus dientes van a empezar a moverse. Lentos, pero seguros. Gracias a los brackets, comenzamos a corregir el apiñamiento y a colocar cada pieza donde debería estar desde el principio.
Suelen ser unos meses donde ya empiezas a ver resultados y piensas:
“Oye, pues esto funciona”.
3. Ajuste de mordida — Que todo encaje (literalmente)
Aquí no solo buscamos que los dientes estén rectos, sino que encajen bien entre sí. Como un puzzle bien hecho. Se usan gomitas elásticas (tranquilo, no son tan feas como suenan), y tú solo tienes que seguir las indicaciones.
Spoiler: tu colaboración es clave en esta parte.
4. Cierre de diastemas — Adiós huequitos
Los diastemas son esos espacios entre dientes que a veces aparecen durante el tratamiento (o ya estaban ahí desde siempre).
En esta fase los cerramos. Es quizá la más larga, pero también una de las más decisivas para conseguir una sonrisa armónica
5. Acabado y personalización — El toque final
Aquí afinamos detalles. Ajustamos la mordida, alineamos del todo, revisamos estética… Y si hace falta, retocamos para que el resultado no sea “bueno”, sino “wow”. Porque cada sonrisa es única, y la tuya también.
6. Retirada y retenedores — Por fin libres (pero con control)
Llega el momento de quitarte los brackets. Alegría máxima. Pero ojo, esto no acaba aquí. Te damos tus retenedores, a medida y bien explicadito todo para que los lleves como toca. Porque después de tanto trabajo, no queremos que nada se descoloque.
Y sí, seguirás viniendo a revisiones.
No te vamos a dejar tirado justo ahora.
Entonces… ¿te ves ya con tu nueva sonrisa?
En Rodium no solo alineamos dientes. Te acompañamos en el proceso, lo hacemos más llevadero y, sobre todo, más tuyo.
Tratamos a personas, no bocas.
Así que si tienes dudas, miedos, preguntas raras o simplemente quieres saber por dónde empezar… escríbenos. Hablamos sin compromiso y te contamos cómo sería tu tratamiento, cuánto podría durar y cuál es la mejor opción para ti.
Porque en Rodium no vendemos sonrisas perfectas. Ayudamos a que te sientas bien con la tuya.